De tan solo cuatro episodios que rondan una hora cada uno, la miniserie británica “Adolescencia” ha capturado la atención del público alrededor del mundo. Explora los desafíos que pasan los adolescentes en la era digital contemporánea.
Dirigida por Philip Barantini, la serie trata sobre un joven de 13 años presentado como el sospechoso de asesinar a una chica de su misma edad. En la extensión de los episodios se van desvelando las causas. Spoiler: si es culpable, pero ¿Qué lo llevó hasta ese punto?
La serie plantea preguntas de alguna manera incómodas. Invita a la reflexión sobre cómo la sociedad, la familia, las redes sociales y las instituciones educativas influyen directamente en la orientación y el actuar de los jóvenes en la actualidad.
Antes de continuar con este análisis le informamos que puede contener spoilers.
La soledad en la juventud y las causas del crimen
La intención de la serie no es saber si Jamie Miller -el protagonista- es culpable o no; de hecho, esto es bastante evidente desde el inicio. Más bien lo que busca es exponer una realidad que está pasando actualmente dentro de las redes sociales (de la cual explayaremos más adelante). Es importante recalcar que nunca se justifica o se hace ver como que el joven estuvo bien por lo que hizo. Nunca se le defiende ni se tapa el hecho de que cometió un crimen.
A pesar de que, al empezar, él siempre defiende que “no hizo nada malo”, al final se le da el castigo que merece, pero se cuestiona si se pudo haber evitado y qué fue lo que lo llevó a actuar de tal manera.
Se deja en evidencia como la falta de una red de apoyo emocional, el bullying sistemático y el aislamiento pueden llevar a un joven a actuar de maneras fatales. Jamie no es un villano como normalmente los pintan en la televisión o el cine, sino que se puede ver un deterioro mental que lo llevó a encontrarse completamente desconectado de la realidad.
Esto se da a causa de un entorno en el que la comunicación falló y las normas de las redes sociales funcionaron como una catapulta para que las angustias y dudas del protagonista se vieran reflejadas en el crimen que cometió.
Su actuar fue en desesperación y enojo acumulado. No solamente por el acceso a contenido violento que existe en las redes sociales, sino también por una sociedad que minimiza señales de alerta que presentan los adolescentes.
Es aquí donde la serie se convierte en una representación incómoda para los espectadores al poner sobre la mesa la pregunta: ¿Cuántas veces hemos ignorado a un adolescente que está al borde del colapso?
La problemática como tal
En un tema un tanto controversial, del que se conoce muy poco, se le relaciona a Jamie con la subcultura del INCEL (Involuntary celibate o “célibes involuntarios”). Un tipo de “comunidad” en las redes sociales caracterizada por su resentimiento hacia las mujeres debido a la incapacidad de sus “integrantes” para establecer relaciones románticas y sexuales.
Se muestra como el protagonista, en búsqueda de validación, se involucra en foros en los que los discursos misóginos y extremistas direccionan su percepción del rechazo de una manera muy negativa, espacios que actúan como un eco para las inseguridades de Jamie (quien recordemos, tiene solo 13 años, y ya se está cuestionando sus relaciones interpersonales a causa de la influencia de estos grupos).

En el tercer episodio entra el personaje de una psicóloga clínica que visita a Jamie
De esta manera, el joven empieza a internalizar la violencia como un acto de venganza hacia una chica que no quiere relacionarse con él. En vez de aceptar el rechazo, cree que debe eliminarlo y termina arremetiendo contra la vida de la adolescente, quien también fue su “bully” a través de las redes sociales.
¿Por qué no pidió ayuda antes de cometer el asesinato? Esta es la realidad inquietante que más resuena, ya que está muy presente y es un llamado de atención para los padres, profesores y encargados a interesarse realmente sobre qué información están consumiendo los jóvenes y cuáles son sus necesidades emocionales para evitar este tipo de acciones.
En el tercer episodio entra el personaje de una psicóloga clínica que visita a Jamie en un centro de salud mental para jóvenes en el que se encuentra esperando su juicio. La doctora empieza a entablar conversaciones para entenderlo mejor, para conocer sus causas, revelando que todo se debe a niveles de frustración extremos y dándole un golpe de realidad al joven mediante técnicas que lo llevan tanto a molestarse y ponerse muy violento, como a entrar en razón y a aceptar su culpabilidad al final de la serie.
Sobre la producción
El detalle que probablemente es más llamativo de toda esta producción es que cada uno de sus episodios fue rodado en una sola toma. Es decir, que fueron grabaciones continuas, y no tienen cortes. Cada episodio dura realmente el tiempo que tomó hacer la secuencia completa y llevó una logística enorme detrás de lo que vimos en la pantalla.
Para cada episodio, los actores se prepararon ensayando segmentos pequeños del guion y agregándole cada vez más tiempo hasta llegar a la extensión completa. Cada episodio tenía previsto rodar 10 veces, pero a causa de algunos imprevistos, ciertos episodios tuvieron más de 10 intentos.
La producción también ensayaba coreografías para que el equipo técnico se mantuviera fuera del plano; sin embargo, a veces era necesario que miembros del equipo permanecieran; por lo que se les vestía con trajes como si fueran extras.
En caso de equivocarse los actores, dependiendo de la magnitud del error era posible continuar con el rodaje. Por ejemplo, en el episodio 3, en una de las escenas con la psicóloga hubo varias líneas improvisadas y al final, esa fue la toma que salió al público. Esto fue bastante impresionante, ya que este episodio fue el primero en rodarse para toda la serie y Owen Cooper, el actor que interpretó a Jaime salvó la escena con su gran improvisación; todo esto sin experiencia actoral previa.
El rodaje se realizó en 5 días:
En el primer capítulo, se utilizó la toma 2.
Para el segundo, la toma 13.
Para el tercero, la toma 11.
Y para el cuarto y último, se utilizó la toma 16.
Definitivamente, “Adolescencia” fue aclamada por la crítica, obteniendo un 99% de Rotten Tomatoes y siendo elogiada por su dirección, guion y actuaciones. Una miniserie que con tan breve extensión causó gran inquietud en sus espectadores, abriendo la puerta a cuestionamientos verdaderamente importantes para, como sociedad, conocer la magnitud del impacto que tienen las redes sociales y que tan importante es prestarle atención a nuestra juventud para prevenir actuares que podrían terminar en desgracias como la que cometió Jamie y educarnos con respecto al valor que tiene la salud mental en los jóvenes. Nos enseña a romper con estereotipos, a abrirnos a escuchar y entender y por supuesto, a crear espacios seguros en una era tan digitalizada.
*Escrito por: Mariana Salas.