Siria es un lugar de muchas caras. Un lugar donde convergen la historia y la violencia, albergando grandes civilizaciones y que hoy se encuentra en un debate entre la esperanza y el dolor.
Albergando imperios como el asirio y el romano, este país es un recordatorio de la creatividad y potencial humano. Siendo testigo de grandes trasformaciones a lo largo de los tiempos.
A consecuencia de las protestas de la primavera árabe de 2011, el país cayo en una serie de conflictos los cuales desencadenaron una violenta guerra civil la cual dividió a la nación por completo. Como consecuencia de esta división la cantidad de desplazados por el conflicto llegó a 13 millones de personas, según datos de la ONU en 2021.
¿Por qué nadie interviene?
La realidad es que muchas potencias mundiales han o intentaron intervenir en el conflicto, claramente cada una buscando sus propios intereses.

La situación nos invita a pensar en las consecuencias de no respetar la dignidad humana
Ahora, el, a mí opinión es un dictador derrocado, Bashar al-Assad, recibió críticas tanto a nivel nacional como internacional. Esto debido al uso de tácticas de represión y bombardeos a civiles de forma indiscriminada, elevando la crisis humanitaria en el país de una forma exponencial y debilitando la ya frágil infraestructura médica, esto según Human Rights Watch.
Recordemos Bashar al- Assad fue derrocado el 8 de diciembre de 2024, gracias a una ofensiva liderada por algunos grupos rebeldes. Con esto dando fin a una dictadura de más de cinco décadas a cargo de la familia Assad.
Sin olvidar que en Siria también podemos encontrar la presencia de diversos grupos extremistas e insurgentes los cuales ayudan a complicar el conflicto aún más. Ya que es mucha la variedad de actores, los cuales no se sabe a ciencia cierta quien es un aliado y quien un enemigo.
No puedo pensar en la cantidad de historias truncadas, familias separadas, esperanzas perdidas, niños sin sus padres, dolor. Los adjetivos son interminables para la magnitud del conflicto. Creo que el costo humano no se ha valorado lo suficiente, dándole más importancia a la política que al número de fallecidos.
Pienso que el compromiso internacional debe de ser aún más alto, priorizando el bienestar humanitario de las personas involucradas en el conflicto, la historia dicta que los conflictos llevan a cambios, espero sea así para una nación hundida en el dolor. Se necesita apoyo e intervención no militar, apoyo de iniciáticas sobre le reconstrucción social que puedan marcar una diferencia.
Creo que la situación nos invita a todos a pensar en las consecuencias de no respetar la dignidad humana, nos llama a reflexionar sobre las decisiones políticas de nuestro país.
También invitar a las potencias extranjeras a disminuir su presencia militar y enfocar esos recursos en la reconstrucción del país a través de ayuda humanitaria y económica.
Solo valorando la dignidad y el respecto a los derechos fundamentales se podrá avanzar hacia una Siria más estable y prospera. La reconstrucción de este país exige no solo acciones diplomáticas, sino un compromiso universal dando prioridad a la paz y la justicia.
*Escrito por Luis Mainieri.